Opiniones


Es difícil dar soluciones por quien no tiene conocimiento ni poder para adoptarlas. No obstante en el pensar del pueblo laten constantemente pensamientos contra la injusticia que le rodea; esto no es difícil constatarlo.

El pueblo siempre ha pensado aunque su actuación siempre haya sido nula. El pueblo siempre se ha conformado sin exigir porque no ha podido hacer otra cosa; por ello siempre se le ha calificado de \" sufrido \", de pobre, de hermano tonto aunque nunca haya tenido un hermano al que hacer referencia para tildarlo de tonto y no de listo o de pobre y no de rico. El pueblo siempre ha tenido la cabeza llena de utopías y si en algún momento éstas han sido realidades pronto se han vuelto a tornar utopías.

Lo más curioso es que ese pueblo está convencido de estar tratado injustamente, de estar sometido a algo que no entiende porque no se lo cuestiona: el poder en cualquiera de sus vertientes, político, económico, religioso, ...

Es el mismo pueblo el que se ha sometido basado en su desconocimiento de las cosas y aceptando que él no es doctor en nada; se ha sometido a sí mismo porque le han convencido y porque en su inercia le han permitido y ayudado a que en él crezca un sentimiento de infravaloración. Se ha desvinculado de todo porque le han desvinculado; pasa de todo porque le han hecho pasar; es amorfo porque le han quitado la forma; es impersonal porque le han suplantado la personalidad; es burro de carga porque le han mentalizado de que no sirve para otra cosa.

Ese pueblo tan impersonal, tan conforme con su suerte, tan guardador de su sabiduría, tan buen cumplidor de su misión, no hace sino permitir la injusticia de su vida aceptando siempre cuantas soluciones le quieran dar.

Se conforma con tan poca cosa que ni siquiera aspira a ser persona, eso no es para él! faltaría más ¡ aunque con ello esté siendo más persona de lo que se pretende que sea. No en balde casi es feliz; al menos indiferente.

No participa en todo eso que torna al hombre en máquina de hacer dinero, de poder, de diversión,...

Ese pueblo es algo más serio que todas las concepciones que de él se tienen; ese pueblo merece otro trato distinto del que se le da; ese pueblo clama, aunque sea en silencio, por ser mirado con más justicia, por ser guiado con más humanidad; clama porque se le de lo que es suyo, solamente lo que es suyo, no quiere las migajas.

No puede seguir por mucho tiempo la conformidad cuando las diferencias se acentúan: el pueblo cada vez se hace más pobre para permitir una mayor holganza de quienes le convencen de no poder hacer otra cosa. No puede ser por mucho tiempo la indiferencia de quienes ven mermar sus fuerzas a pasos agigantados. No puede seguir por mucho tiempo siendo un pozo sin fondo del que se va sacando agua porque, necesariamente, se ha de llegar a su fondo. No puede seguir por mucho tiempo el no creerse docto en nada cuando las consecuencias de las imposiciones de los doctores le están degradando cada día más.

Si el pueblo no cuenta para nada lo lógico sería olvidar que existe, con lo cual aquella parte de los hombres que no son pueblo no podrían subsistir; lógicamente este argumento es incomprensible. Entonces, pues, sí es fácil deducir que se ha de hacer algo más positivo que lo que se está haciendo para no permitir que el pueblo siga como siempre.